En un sótano congelado bajo los escombros de Stalingrado, un mariscal de campo alemán estaba a punto de desafiar a Hitler y cambiar el curso de la Segunda Guerra Mundial.

El Infierno Helado de Stalingrado: La Sentencia de Muerte de Alemania

Cuando el Mariscal de Campo Paulus se rindió desobedeciendo las órdenes de Hitler, el curso de la Segunda Guerra Mundial cambió para siempre

El 2 de febrero de 1943, Alemania sufrió su derrota más catastrófica cuando 91.000 soldados se rindieron en Stalingrado.

El viento aullaba entre las ruinas destrozadas de Stalingrado a treinta grados bajo cero. En un sótano bajo los almacenes Univermag, el Mariscal de Campo Friedrich Paulus permanecía encorvado sobre una mesa improvisada, su rostro demacrado iluminado por una única vela parpadeante. Era el 2 de febrero de 1943, y el hombre a quien Hitler acababa de ascender al rango militar más alto de Alemania—específicamente para que eligiera el suicidio antes que la rendición—estaba a punto de hacer lo impensable.

Durante cinco meses, la Batalla de Stalingrado había consumido hombres como leña. Lo que comenzó como un avance nazi hacia las riquezas petroleras del río Volga se había convertido en una trituradora de carne congelada. Los defensores del General soviético Vasily Chuikov habían combatido habitación por habitación, piso por piso, en lo que llamaban 'Rattenkrieg'—la guerra de las ratas. La esperanza de vida promedio de un soldado soviético al llegar a Stalingrado era de veinticuatro horas.

Pero a finales de enero, el cazador se había convertido en presa. La Operación Urano había cercado a 300.000 tropas alemanas en un anillo de acero de divisiones soviéticas. El suministro aéreo prometid…

💡 Hitler ascendió a Paulus a Mariscal de Campo el día antes de la rendición, sabiendo que ningún mariscal de campo alemán había sido capturado vivo jamás—fue una orden implícita de suicidarse que Paulus rechazó.