En un polvoriento bosquecillo ateniense, un filósofo se arrodilló en la tierra contando las patas de un calamar—e inventó el método científico.
El Día en que el Universo de Aristóteles Comenzó a Respirar
Cómo las observaciones de un filósofo en un jardín griego sembraron las semillas de la ciencia occidental
Aristóteles fundó el Liceo en el 335 a.C., creando la primera verdadera institución de investigación de la ciencia occidental.
El aire primaveral transporta el aroma del tomillo y el orégano silvestre por las laderas del monte Licabeto. En un bosquecillo sombreado al noreste de las murallas de Atenas, un hombre de unos cincuenta años se arrodilla en la tierra, su quitón manchado con los residuos de innumerables disecciones. Aristóteles de Estagira está contando las patas de un calamar.
Es mediados de abril del 335 a.C., y el filósofo acaba de regresar de años de exilio tras la ascensión de Alejandro al trono macedonio. Ha elegido este lugar—el Liceo, consagrado a Apolo Liceo—para establecer algo sin precedentes: una escuela dedicada no simplemente a la contemplación, sino a la observación sistemática del mundo natural.
Mientras Platón había dirigido su mirada hacia arriba, hacia las Formas abstractas, su antiguo alumno miraba hacia abajo, hacia afuera, hacia todas partes. 'En todas las cosas de la naturaleza hay algo de maravilloso,' escribiría Aristóteles, y lo decía literalmente. Sus estudiantes—los Peripatéticos, llamados así por el paseo cubierto donde caminaban y debatían—fueron enviados a través del imperio en expansión de Alejandro para recolectar especímenes, registrar observaciones y documentar…
💡 A pesar de su énfasis en la observación, Aristóteles afirmó incorrectamente que las mujeres tienen menos dientes que los hombres—un error que podría haber corregido simplemente contando los dientes de su propia esposa.