El más grande escritor en lengua inglesa murió como había vivido sus últimos años — en la oscuridad provincial, su genio ya medio olvidado por Londres.
El Día en que Shakespeare se Desvaneció en el Silencio
El 23 de abril de 1616, el más grande dramaturgo de Inglaterra exhaló su último aliento — pero sus horas finales siguen siendo un misterio
Shakespeare murió el 23 de abril de 1616 — posiblemente el día de su cumpleaños — dejando tras de sí un testamento revisado, drama familiar y un misterio eterno.
Las campanas de la Iglesia de la Santa Trinidad en Stratford-upon-Avon tañían entre la neblina matutina. Dentro de New Place, la casa más grandiosa de Chapel Street, William Shakespeare yacía moribundo en su alcoba del piso superior, rodeado de la riqueza acumulada de una vida teatral — tapices, vajilla de plata, y la famosa 'segunda mejor cama' que legaría a su esposa Anne.
Tenía cincuenta y dos años, y algo lo había quebrantado. Apenas semanas antes, Shakespeare había revisado su testamento con inusual urgencia, su firma temblando sobre el pergamino con una mano que los testigos describieron como visiblemente debilitada. El documento, conservado hoy en los Archivos Nacionales, muestra a un hombre saldando cuentas — con sus hijas, su hermana, sus compañeros actores Heminges y Condell, incluso con los pobres de Stratford.
¿Qué lo mató? El vicario John Ward, escribiendo cincuenta años después, registró el chisme local de que Shakespeare, junto con Ben Jonson y Michael Drayton, 'tuvieron un encuentro festivo y parece que bebieron demasiado, pues Shakespeare murió de una fiebre allí contraída.' Los estudiosos modernos debaten si el tifus, la sífilis, o el simple agotamiento se lo ll…
💡 Un escaneo arqueológico de la tumba de Shakespeare en 2016 reveló que su cráneo parece estar ausente — probablemente robado por cazadores de trofeos en el siglo XVIII, sin embargo su maldición mantuvo el resto de sus huesos intactos.