En la sombra de un palo clavado en la arena egipcia, un bibliotecario descifró uno de los mayores secretos de la antigüedad.
El día en que la sombra de Arquímedes midió el mundo
Cómo un palo en la arena de Alejandría cambió todo lo que sabíamos sobre la Tierra
Un bibliotecario griego calculó la circunferencia de la Tierra con un palo y la luz del sol—y acertó con un margen de error de solo el 2%.
El sol resplandecía directamente sobre Siena, sin proyectar sombra alguna desde el alto obelisco que marcaba el centro de la ciudad. Ochocientos kilómetros al norte, en la gran ciudad biblioteca de Alejandría, un erudito griego llamado Eratóstenes permanecía de pie en el patio del Mouseion, observando atentamente cómo un palo vertical—un simple gnomon—proyectaba una pequeña pero medible sombra sobre el suelo.
Era el solsticio de verano, alrededor del año 240 a.C., y Eratóstenes estaba a punto de calcular la circunferencia de la Tierra usando nada más que geometría, paciencia y el ángulo de la luz solar.
El bibliotecario jefe de Alejandría había escuchado relatos de viajeros que contaban que en Siena (la actual Asuán), el sol al mediodía del día más largo del año brillaba directamente hacia el fondo de un pozo profundo, iluminándolo sin proyectar sombras. Eratóstenes comprendió que esto significaba que el sol estaba exactamente en el cénit allí—pero en Alejandría, las sombras aún se formaban. La Tierra, razonó, debía ser curva.
Midió el ángulo de la sombra en Alejandría en exactamente 7,2 grados—una quincuagésima parte de un círculo completo. Si la distancia entre las dos ciudade…
💡 Eratóstenes contrató 'bematistas' profesionales—caminantes entrenados empleados por el ejército de Alejandro Magno—para medir la distancia exacta entre Alejandría y Siena contando sus pasos.