Los gritos habían cesado, y un imperio contenía el aliento en una tienda militar lejos de casa.

La Emperatriz Que Eligió Su Propia Muerte

Las últimas horas de Mumtaz Mahal y la promesa que construyó una maravilla del mundo

Mumtaz Mahal murió el 30 de abril de 1631, y la promesa desgarradora de su esposo dio origen al Taj Mahal.

Los gritos habían cesado. En la tienda real de Burhanpur, levantada en medio del caos de una campaña militar contra los rebeldes del Decán, un silencio inquietante cayó sobre el séquito imperial. Era el 30 de abril de 1631, y Mumtaz Mahal—amada esposa del emperador mogol Shah Jahan—yacía moribunda tras dar a luz a su decimocuarto hijo.

Tenía apenas treinta y ocho años, pero diecinueve años de embarazos casi constantes habían devastado su cuerpo. El parto había sido agónico, prolongándose por más de treinta horas. Los médicos de la corte se movían impotentes entre la luz de las lámparas, sus rostros sombríos. La niña recién nacida, Gauhar Ara, había sobrevivido. La madre no lo haría.

Shah Jahan corrió a su lado, su campaña militar olvidada. Lo que ocurrió entre ellos en aquellas últimas horas se convirtió en materia de leyenda—y en consecuencia que moldearía un imperio. Según el historiador de la corte Muhammad Amin Qazvini, Mumtaz hizo jurar a su esposo tres promesas: que nunca volvería a casarse, que sería bondadoso con sus hijos, y que le construiría una tumba como ninguna que el mundo hubiera visto jamás.

El emperador, quien una vez escribió que la amaba 'mil veces más que a…

💡 Mumtaz Mahal portaba el sello imperial mogol y leía documentos de Estado—convirtiéndola en una de las mujeres políticamente más poderosas de Asia en el siglo XVII, no simplemente una consorte real pasiva.