El humo sobre Berlín era tan denso que los pilotos soviéticos no podían ver el Reichstag que acababan de conquistar.

La Caída de Berlín: Cuando los Proyectiles Soviéticos Silenciaron al Reich

2 de mayo de 1945 — Las últimas horas de la capital de Hitler y la rendición olvidada

El 2 de mayo de 1945, el comandante de Berlín rindió la capital nazi ante las fuerzas soviéticas, poniendo fin a la batalla urbana más sangrienta de la historia.

El humo sobre Berlín era tan denso que los pilotos soviéticos no podían ver el Reichstag que acababan de conquistar. En la mañana del 2 de mayo de 1945, un silencio inquietante comenzó a extenderse por las calles en ruinas — el estruendo de la artillería que había sido constante durante días cesó de repente. El general alemán Helmuth Weidling, comandante del Área de Defensa de Berlín, había tomado su decisión.

A las 6:00 de la mañana, Weidling cruzó las líneas del frente en un maltrecho vehículo de mando, con una bandera blanca temblando en su antena. Fue llevado ante el general soviético Vasili Chuikov — el mismo comandante que había resistido en Stalingrado contra todo pronóstico. La ironía no pasó desapercibida para ninguno de los dos. En un sótano que servía de cuartel general, impregnado de cordita y desesperación, Weidling firmó la rendición incondicional de la guarnición de Berlín.

Sobre ellos, la ciudad era una necrópolis. Más de 125.000 civiles habían muerto en la batalla final. Los cuerpos yacían insepultos en patios y túneles del metro. El sistema del S-Bahn había sido deliberadamente inundado por ingenieros de las SS, ahogando a un número desconocido de refugiados que…

💡 Ingenieros de las SS inundaron los túneles del metro de Berlín durante la batalla final, ahogando potencialmente a miles de civiles que se refugiaban bajo tierra — la cifra exacta de muertos sigue siendo desconocida hasta el día de hoy.