En una mañana de mayo de 1614, los colonos españoles observaron atónitos cómo guerreros samuráis pisaban suelo mexicano por primera vez en la historia.

El Samurái que Cruzó el Pacífico

La imposible embajada de Hasekura Tsunenaga alcanza las costas de Nueva España

Una embajada de samuráis japoneses desembarcó en México en 1614, dando inicio a un audaz intento de forjar lazos entre Japón y España.

El viento salado transportaba extrañas plegarias sobre la cubierta del San Juan Bautista mientras este crujía al entrar en el puerto de Acapulco el 3 de mayo de 1614. De pie en la proa, Hasekura Tsunenaga—un samurái del clan Date—observaba cómo la desconocida costa de Nueva España se materializaba entre la bruma matutina. Tras él se encontraban casi 180 almas japonesas que habían sobrevivido siete meses cruzando el Pacífico, un viaje que ya había cobrado vidas por el escorbuto y las tormentas.

Hasekura no era un guerrero cualquiera. Había sido elegido por su señor, Date Masamune, el poderoso daimyō del norte de Japón, para una misión de ambición sobrecogedora: establecer comercio directo entre Japón y España, evitando a los intermediarios portugueses que controlaban el comercio en Oriente. La embajada portaba cartas selladas con el cifrado personal de Masamune, proponiendo nada menos que una revolución comercial.

Los colonos españoles que se congregaron en los muelles jamás habían visto nada semejante a estos visitantes—hombres ataviados con elaboradas túnicas de seda, sus cabezas parcialmente rapadas, portando espadas curvas de legendaria agudeza. El virrey, Diego Fernández de C…

💡 Descendientes de la expedición de Hasekura aún viven en Coria del Río, España, donde unos 700 residentes llevan el apellido 'Japón'—un legado de los samuráis que nunca regresaron a casa.