Roma se preparaba para coronar al poeta más grande de la época—pero el homenajeado yacía moribundo en la celda de un monje, convencido de que los demonios habían escrito su obra maestra.
El Poeta que se Ahogó en la Locura: La Coronación Final de Torquato Tasso
Roma se preparaba para coronar al poeta vivo más grande de Italia—pero la muerte tenía otros planes
El más grande poeta épico de Italia murió tres semanas antes de su coronación con laureles, su genio consumido por décadas de locura.
Las campanas de Sant'Onofrio repicaban a través de la colina del Janículo mientras Torquato Tasso yacía moribundo en la celda de un monje, su cuerpo demacrado sacudido por la fiebre. Era el 7 de mayo de 1595, y fuera de los muros del monasterio, Roma preparaba el mayor honor literario de la época: una coronación con hojas de laurel en la Colina Capitolina, la misma gloria que una vez se había otorgado al mismísimo Petrarca.
Tasso nunca llegaría a verlo.
La ironía era asfixiante. He aquí al hombre que había escrito *Gerusalemme Liberata*—el poema épico que había cautivado a todas las cortes de Europa, que había hecho llorar a cardenales y que los soldados memorizaban en estrofas antes de la batalla. Sin embargo, durante las últimas dos décadas, Tasso había vagado por Italia como un fantasma, atormentado por voces que solo él podía oír, convencido de que los demonios susurraban a través de sus manuscritos y de que la Inquisición lo perseguía entre las sombras.
Su locura era legendaria. En 1579, el Duque Alfonso II de Ferrara lo había confinado en el Hospital de Sant'Anna—no del todo una prisión, tampoco exactamente un manicomio—donde Tasso pasó siete años en estados variables de l…
💡 Tasso era tan paranoico que una vez apuñaló a un sirviente que creía era un espía, lo que condujo directamente a su confinamiento de siete años en Sant'Anna—sin embargo, continuó escribiendo obras maestras desde su celda.