El mar tenía el color del acero bruñido, y quería matarlos a todos.
El Último Convoy a Múrmansk: Cuando el Ártico se Convirtió en un Cementerio
La Desesperada Carrera del Convoy RA-66 Entre U-Boats Nazis y Mares Helados
Marineros británicos murieron combatiendo U-boats en el Ártico el mismo día que Alemania se rindió en la Segunda Guerra Mundial.
El mar tenía el color del acero bruñido, y quería matarlos a todos. El 9 de mayo de 1945—el mismo día que Alemania se rindió—los hombres a bordo del Convoy RA-66 todavía luchaban por sus vidas en las aguas árticas entre Múrmansk y Escocia.
Durante casi cuatro años, los convoyes árticos habían atravesado el ojo de una aguja entre la Noruega ocupada por los nazis y el casquete polar, entregando tanques, aviones y municiones a una Unión Soviética que se desangraba en soldados en el Frente Oriental. Churchill lo llamó 'el peor viaje del mundo,' y no exageraba. Las temperaturas caían a cuarenta grados bajo cero. Los barcos acumulaban hielo tan rápido que las tripulaciones tenían que arrancarlo a hachazos o zozobrar. Y acechando bajo el oleaje gris, los U-boats alemanes esperaban como lobos pacientes.
El RA-66, compuesto por 24 barcos mercantes y sus escoltas, había partido de Múrmansk el 29 de abril. Los alemanes sabían que la guerra estaba perdida, pero sus comandantes de submarinos no habían recibido el memorando—o quizás simplemente se negaban a aceptarlo. Los U-boats aún merodeaban por el mar de Barents, sus torpedos armados, sus tripulaciones decididas a cobrar un último tributo.…
💡 A los veteranos de los convoyes árticos se les negó una medalla de campaña durante casi 70 años porque el gobierno británico no quería ofender a la Unión Soviética durante la Guerra Fría.