El sol colgaba directamente sobre Siena, aquel somnoliento puesto avanzado egipcio donde las cataratas del Nilo cantaban su canción eterna.

El día que Eratóstenes midió la Tierra con un palo y una sombra

Cómo un bibliotecario griego calculó la circunferencia de nuestro planeta dos milenios antes de los satélites

Un bibliotecario griego calculó la circunferencia de la Tierra con asombrosa precisión usando solo un palo y geometría.

El sol colgaba directamente sobre Siena, aquel somnoliento puesto avanzado egipcio donde las cataratas del Nilo cantaban su canción eterna. Era mediodía en el solsticio de verano, y algo extraordinario estaba sucediendo—o más bien, no estaba sucediendo. En el fondo de un pozo profundo, la luz del sol golpeaba el agua sin proyectar una sola sombra. El sol se encontraba en el cenit perfecto.

Setecientas millas al norte, en la gran Biblioteca de Alejandría, un hombre llamado Eratóstenes estaba pensando en aquel pozo sin sombras.

No era un erudito ordinario. Los griegos lo llamaban 'Beta'—el segundo mejor—porque sobresalía en todo sin dominar ninguna disciplina en particular. Matemático, poeta, geógrafo, atleta, filósofo. Pero en este día, alrededor del 240 a.C., Eratóstenes lograría algo que lo convertiría en el primero en los anales de la ciencia para siempre.

Plantó un gnomon—un simple palo vertical—en el patio del Museion y esperó. Cuando el sol alcanzó su punto más alto, midió la sombra que proyectaba. El ángulo era aproximadamente 7,2 grados, o una cincuentava parte de un círculo completo.

💡 Eratóstenes también inventó la 'Criba de Eratóstenes', un algoritmo para encontrar números primos que los científicos informáticos todavía usan hoy—convirtiéndolo tanto en el padre de la geodesia como en un pionero accidental de la informática.