El bombardero Lancaster se estremeció al descender a veinte metros sobre el embalse, tan bajo que el rocío del agua lamía su vientre.
El Ataque de los Destructores de Presas: Operación Chastise y la Inundación del Ruhr
Cuando las Bombas Rebotantes Destrozaron el Corazón Industrial de Hitler
En 1943, bombarderos británicos armados con bombas rebotantes destruyeron las presas cruciales de Alemania en una de las incursiones más audaces de la Segunda Guerra Mundial.
El bombardero Lancaster se estremeció al descender a veinte metros sobre el embalse del Möhne, tan bajo que el rocío del agua lamía su vientre. El teniente de vuelo John Hopgood podía ver los trazadores antiaéreos arqueándose hacia él como luciérnagas furiosas. Eran las 00:32 del 17 de mayo de 1943, y el Escuadrón 617 intentaba lo imposible.
El plan era audaz hasta rayar en la locura. Barnes Wallis, un brillante ingeniero que había diseñado dirigibles antes de la guerra, había concebido un arma que desafiaba las leyes de la física: una bomba cilíndrica que saltaría sobre el agua como una piedra, brincaría sobre las redes antitorpedo y detonaría contra los muros de las presas. El Ministerio del Aire lo había descartado como un excéntrico hasta que las pruebas demostraron que la "bomba rebotante" funcionaba.
Diecinueve bombarderos Lancaster, especialmente modificados para transportar las bombas "Upkeep" de 4.200 kilogramos, habían despegado de RAF Scampton esa noche. Sus objetivos: las presas del Möhne, Eder y Sorpe, cuyos embalses suministraban agua y energía hidroeléctrica a las fábricas de guerra del Valle del Ruhr. Destruirlas podría paralizar la producción de acero alemana.
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💡 Las tripulaciones practicaron durante semanas en embalses ingleses, volando tan bajo que un Lancaster regresó con ramas de árboles incrustadas en su fuselaje.