Las piras se alzaban seis metros en la Piazza della Signoria, y sobre ellas descansaba el alma del Renacimiento.
La Hoguera de las Vanidades: Cuando Florencia Quemó Su Alma
La Última Purga de Savonarola Antes de que las Llamas lo Consumieran
El fraile fanático de Florencia, Savonarola, organizó su última hoguera de obras de arte renacentistas invaluables—días antes de que la ciudad lo quemara a él.
Las piras se alzaban seis metros en la Piazza della Signoria, sus sombras extendiéndose sobre los mismos adoquines donde, un año después, un fuego diferente reclamaría un combustible muy distinto. El 18 de mayo de 1498, el pueblo de Florencia se reunió no para quemar a un hombre—todavía no—sino para presenciar lo que el fraile dominico Girolamo Savonarola llamó la 'purificación de la corrupción'. Esta fue la segunda gran Hoguera de las Vanidades, y sería la última.
Jóvenes muchachos vestidos con túnicas blancas, los fanciulli de Savonarola, se movían entre la multitud recogiendo 'anatemas'—espejos, cosméticos, naipes, laúdes, piezas de ajedrez, pelucas y perfumes. Pero los verdaderos tesoros reposaban en la cima de la pirámide: pinturas de Botticelli (algunos dicen que el propio maestro las llevó hasta allí), manuscritos de Boccaccio e invaluables máscaras venecianas de carnaval. Un mercader de Venecia supuestamente ofreció 22.000 florines—una fortuna con la que se podría comprar un palazzo—para adquirir las obras condenadas. Los seguidores de Savonarola encendieron la pira en su lugar.
El fraile observaba desde el balcón del Palazzo della Signoria, su rostro demacrado iluminado…
💡 Los cuadernos de Leonardo da Vinci contienen una críptica referencia a la pérdida de bocetos tempranos en 'las llamas del monje loco'—obras probablemente destruidas en las hogueras de Savonarola que jamás podremos recuperar.