El cerdo chillaba y se retorcía contra sus ataduras mientras Galeno de Pérgamo levantaba su escalpelo ante la multitud de senadores romanos, médicos y filósofos.

El día que Galeno abrió un simio vivo para demostrar que el cerebro controla el cuerpo

En un anfiteatro romano, la sangrienta demostración de un médico cambió la medicina para siempre

Galeno silenció públicamente a un cerdo vivo cortando sus nervios, demostrando que el cerebro—no el corazón—controla el cuerpo.

El cerdo chillaba y se retorcía contra sus ataduras mientras Galeno de Pérgamo levantaba su escalpelo ante la multitud de senadores romanos, médicos y filósofos. Era la primavera del año 177 d.C., y el médico más famoso del imperio estaba a punto de zanjar un debate que había persistido durante cinco siglos: ¿Es el corazón o el cerebro quien controla el cuerpo?

El público reunido en la Roma de Marco Aurelio esperaba un espectáculo, y Galeno nunca decepcionaba. Nacido en Pérgamo alrededor del año 129 d.C., había pasado años diseccionando macacos de Berbería en Alejandría y tratando gladiadores heridos, acumulando un conocimiento anatómico que ningún médico vivo podía igualar. Ahora, como médico personal del emperador, ejercía una influencia que se extendía mucho más allá de la mesa de operaciones.

Con precisión deliberada, Galeno expuso los nervios laríngeos del cerdo—delgados hilos blancos que descendían desde el cerebro por el cuello. Los chillidos del animal llenaban la cámara. Entonces, con un solo corte, seccionó ambos nervios. Silencio. La boca del cerdo quedó abierta, su pecho aún jadeante, pero ningún sonido emergía. La multitud contuvo el aliento.

«Observen», anunció Gal…

💡 Los errores anatómicos de Galeno, basados en disecciones de animales, permanecieron sin ser cuestionados durante tanto tiempo que cuando Vesalio los corrigió en 1543, fue acusado de herejía—la gente confiaba más en Galeno que en sus propios ojos.