El Emperador había diseñado la trampa perfecta—pero la impaciencia del Mariscal Ney dejaría escapar a todo un ejército de entre sus dedos.
La Batalla de Bautzen: La Última Gran Victoria de Napoleón en Alemania
Un Triunfo Pírrico Que Selló el Destino del Emperador
Napoleón obtuvo su última gran victoria en suelo alemán en Bautzen, pero sin caballería para perseguir al enemigo, se convirtió en el triunfo vacío que condenaría a su imperio.
La artillería comenzó a hablar al amanecer del 20 de mayo de 1813, pero fue el quinto día—el 25 de mayo—cuando Napoleón Bonaparte reclamaría su última victoria decisiva en suelo alemán. A través de las ondulantes colinas sajonas cerca de Bautzen, 150.000 soldados franceses se enfrentaban a una fuerza combinada ruso-prusiana de 96.000 hombres que se habían atrincherado en posiciones defensivas a lo largo del río Spree.
El Mariscal Ney debía asestar el golpe mortal. El gran diseño de Napoleón era elegante en su brutalidad: inmovilizar el centro aliado, luego enviar al cuerpo de Ney barriendo el flanco norte para cortar su retirada y aniquilarlos por completo. El Emperador había ejecutado tales envolvimientos antes—en Austerlitz, en Jena. Esta vez no sería diferente.
Pero Ney, impetuoso y sediento de gloria, atacó prematuramente. En lugar de describir un amplio arco detrás del enemigo, golpeó directamente su flanco, dando a los generales Wittgenstein y Blücher horas preciosas para reconocer su peligro. Los comandantes aliados, ensangrentados pero inquebrantables, ordenaron una magistral retirada combatiente hacia Silesia.
Napoleón observó desde su puesto de mando cerca del pueblo d…
💡 Napoleón estaba tan desesperado por caballos después de Rusia que requisó animales de granja y caballos de carruaje, desplegando monturas de caballería tan mal entrenadas que muchas derribaron a sus jinetes en su primera batalla.