El niño que ascendió al trono de España aquella mañana de verano estaba tan deformado que los cortesanos se santiguaban a su paso.

La Coronación Que Maldijo a una Dinastía: Carlos II Asciende al Trono de España

Un niño enfermizo, un imperio en ruinas y el último aliento de los Habsburgo

Un niño genéticamente devastado se convirtió en el último rey Habsburgo de España, y su linaje maldito desencadenó una guerra continental.

Las campanas de Madrid tañeron con hueca ceremonia el 2 de junio de 1665, cuando un niño de cuatro años con una mandíbula desmesurada y ojos vacíos fue proclamado Rey de España. Carlos II —Carlos Segundo— se sentó en un trono que apenas podía comprender, heredando un imperio que se extendía desde las Filipinas hasta el Perú. Pero aquellos que colocaron la corona sobre su deforme cabeza ya susurraban lo que los médicos no se atrevían a decir: este niño estaba maldecido por su propia sangre.

Los Habsburgo españoles habían perseguido la pureza dinástica con fervor religioso durante dos siglos. El árbol genealógico de Carlos era menos un árbol que una corona circular —su padre Felipe IV se había casado con su propia sobrina, y generaciones de matrimonios entre tíos y sobrinas, entre primos, habían concentrado los defectos genéticos como sedimento en agua estancada. La bisabuela del nuevo rey aparecía en su ascendencia nada menos que catorce veces.

Los testigos de la coronación describieron a un niño que no pudo caminar sin ayuda hasta los ocho años, que babeaba constantemente, y cuya lengua estaba tan agrandada que apenas podía masticar los alimentos o hablar con claridad. Los médico…

💡 Genetistas modernos calcularon el 'coeficiente de endogamia' de Carlos II en 0,254 —más alto que el de la descendencia de una unión entre hermanos— convirtiéndolo en el miembro de la realeza más endogámico conocido en la historia.