El hombre más poderoso del mundo murió con los pantalones bajados hasta los tobillos, asesinado por los mismos hombres que habían jurado protegerlo.
El Día en que el Senado de Roma Asesinó a un Emperador Durante el Almuerzo
El Asesinato de Caracalla al Borde del Camino y la Conspiración Pretoriana del 217 d.C.
El Prefecto Pretoriano de Roma asesinó al Emperador Caracalla mientras este hacía sus necesidades, y luego lloró sobre su cuerpo para evitar sospechas.
El sol sirio colgaba despiadado sobre el polvoriento camino entre Edessa y Carrhae mientras el Emperador Caracalla desmontaba de su caballo. La naturaleza llamaba, e incluso el gobernante del mundo conocido requería privacidad para tales menesteres. Sus Guardias Pretorianos se desplegaron a una distancia respetuosa mientras el emperador caminaba hacia un pequeño templo dedicado al dios lunar Sin. Nunca llegó.
Marcus Opellius Macrinus, el mismísimo Prefecto Pretoriano, había orquestado todo con precisión quirúrgica. Un soldado llamado Martialis—que alimentaba un rencor personal después de que Caracalla ejecutara a su hermano—esperaba entre los guardaespaldas. Mientras el emperador se agachaba para aliviarse el 8 de abril del 217 d.C. (correspondiente al 5 de junio según algunos cálculos calendáricos), Martialis atacó con una única puñalada certera.
El asesinato llevaba meses gestándose. Macrinus había interceptado una carta de un vidente en África que advertía a Caracalla de que su prefecto conspiraba contra él. En lugar de enfrentar una ejecución segura, Macrinus decidió convertir la profecía en realidad. Había reclutado a Martialis cuidadosamente, prometiéndole venganza y recomp…
💡 Macrinus se convirtió en el primer emperador romano que nunca visitó Roma durante su reinado—gobernó todo el imperio desde Siria mientras combatía a los partos y esquivaba complots de asesinato.