Las llamas apenas habían tocado los pies de Edward Wightman cuando comenzó a gritar—no oraciones, no maldiciones, sino una oferta desesperada de retractarse.
El Hereje Que Ardió Dos Veces: El Último Grito de Edward Wightman
El Último Hombre en Morir por Disidencia Religiosa en Inglaterra
La última quema de un hereje en Inglaterra puso fin a una tradición medieval cuando un pañero que creía ser el Espíritu Santo se negó a guardar silencio.
Las llamas apenas habían tocado los pies de Edward Wightman cuando comenzó a gritar—no oraciones, no maldiciones, sino una oferta desesperada de retractarse. La multitud en la plaza del mercado de Lichfield aquella mañana de abril de 1612 observó con horrorizada fascinación cómo el fuego era apresuradamente sofocado, el hereje medio quemado arrastrado desde la estaca, su carne ya cubierta de ampollas. Se le daría una última oportunidad.
Wightman no era un disidente común. Pañero de Burton upon Trent, había desarrollado opiniones teológicas tan radicales que ni siquiera el fragmentado panorama de la Inglaterra protestante podía contenerlas. Negaba la Trinidad, rechazaba la divinidad de Cristo, afirmaba ser el profeta Elías retornado e insistía en que era el Espíritu Santo encarnado. En una época en que la uniformidad religiosa era supervivencia política, tales creencias eran un suicidio.
El obispo Richard Neile de Coventry y Lichfield había intentado razonar con él. Los tribunales eclesiásticos lo habían examinado repetidamente a lo largo de principios de 1612. Wightman demostró ser enloquecedoramente elocuente, citando las Escrituras con facilidad, construyendo elaborados argumen…
💡 Wightman fue en realidad quemado dos veces—el primer intento fue detenido a mitad de la ejecución cuando sus gritos llevaron a los oficiales a sacarlo de las llamas para aceptar su retractación, solo para que él regresara a sus herejías semanas después.