La niebla matutina aún se aferraba al Cuerno de Oro cuando Taqī al-Dīn escuchó el primer estruendo de los mazos contra la piedra.
El Astrónomo que Huyó de un Imperio: El Último Amanecer de Taqī al-Dīn en Estambul
Cuando el observador de estrellas del Sultán vio arder su observatorio
El más grande astrónomo del Imperio Otomano vio su observatorio demolido después de que un cometa que él predijo traería victoria, en cambio trajera la peste.
La niebla matutina aún se aferraba al Cuerno de Oro cuando Taqī al-Dīn al-Rashid escuchó el primer estruendo de los mazos contra la piedra. Era el 29 de junio de 1580, y el observatorio más grande del mundo islámico estaba siendo reducido a escombros por órdenes del Sultán Murad III—el mismo sultán que lo había comisionado apenas cinco años antes.
Taqī al-Dīn permanecía a una distancia segura, observando a los trabajadores desmantelar los instrumentos que él mismo había diseñado: el enorme cuadrante mural, las reglas paralácticas, las esferas armilares que habían cartografiado los cielos con una precisión sin precedentes. Sus tablas astronómicas habían rivalizado con las de Tycho Brahe. Sus relojes mecánicos habían medido los movimientos celestes con fracciones de minuto. Ahora, todo se derrumbaba.
La razón oficial fue un cometa. Cuando una cola resplandeciente había surcado los cielos otomanos en 1577, Taqī al-Dīn lo había interpretado como una señal de victoria militar. El Sultán había lanzado campañas contra Persia—campañas que se tornaron en desastre. La peste arrasó Estambul. El Gran Muftí, el Sheikh ul-Islam Kadızade Ahmed Şemseddin Efendi, había susurrado al oído del Sultá…
💡 Taqī al-Dīn inventó una turbina de vapor primitiva para hacer girar un asador—150 años antes de que los 'inventores' europeos reclamaran el mismo descubrimiento.