Los tanques T-34 norcoreanos avanzaban triturando la niebla matutina, sus motores de fabricación soviética rugiendo a través de las colinas al suroeste de Sangju.
Los Cañones de Pusan: Cuando la Apuesta de MacArthur Salvó a Corea del Sur
25 de julio de 1950: La resistencia desesperada en Sangju que ganó tiempo para un ejército al borde del abismo
En Sangju, artilleros estadounidenses superados en número descubrieron que podían destruir los tanques norcoreanos—ganando horas cruciales para salvar a Corea del Sur.
Los tanques T-34 norcoreanos avanzaban triturando la niebla matutina, sus motores de fabricación soviética rugiendo a través de las colinas al suroeste de Sangju. El soldado de primera clase John Reed, de la 24ª División de Infantería, no había dormido en tres días. Su rifle M1 le parecía inútil contra los monstruos de acero que avanzaban hacia su trinchera. Era el 25 de julio de 1950, y el ejército estadounidense en Corea estaba agonizando.
Cinco semanas antes, las fuerzas de Kim Il-sung habían irrumpido a través del paralelo 38, destrozando las defensas de la República de Corea como si fueran de cristal. Ahora los restos de la fuerza de ocupación estadounidense en Japón—ablandados por el servicio de guarnición, armados con excedentes de la Segunda Guerra Mundial y completamente desprevenidos para la guerra blindada moderna—estaban siendo arrojados gradualmente a una picadora de carne. La Fuerza de Tarea Smith había sido aniquilada el 5 de julio. El comandante de la 24ª División, el General de División William F. Dean, sería capturado cuatro días después de Sangju, vagando solo tras las líneas enemigas.
Pero en aquella sofocante mañana de julio, algo cambió. En Sangju, los artil…
💡 Los soldados de la 24ª División de Infantería inicialmente llamaban a los tanques T-34 norcoreanos 'imparables'—hasta Sangju, literalmente no tenían ningún arma capaz de penetrar el blindaje de fabricación soviética.