El más grande astrónomo del mundo medieval se arrodilló en el polvo a las afueras de Samarcanda, esperando al verdugo que su propio hijo había enviado.

El Astrónomo Que Murió Defendiendo Sus Estrellas: El Último Amanecer de Ulugh Beg

Cuando un Príncipe de la Ciencia Cayó Bajo la Espada de Su Propio Hijo

Un sultán timúrida construyó el observatorio más grande de la historia—y luego su propio hijo lo hizo decapitar por ello.

La luz matinal del 12 de agosto de 1449 caía sobre los minaretes de Samarcanda como un sudario dorado. En un jardín a las afueras de las murallas de la ciudad, un hombre que había cartografiado más estrellas que cualquier ser humano antes que él se arrodilló en el polvo, esperando su ejecución. Mirza Muhammad Taraghay—conocido por la historia como Ulugh Beg—había gobernado el Imperio Timúrida durante apenas dos años. Pero había pasado cuarenta años contemplando los cielos.

El observatorio que construyó en la colina de Kohak era diferente a todo lo que el mundo había visto. Su gran sextante, tallado en la roca viva, se extendía sesenta metros hacia las profundidades de la tierra—un instrumento tan vasto que podía medir la duración de un año con apenas sesenta segundos de diferencia respecto a los cálculos modernos. Los astrónomos europeos no alcanzarían tal precisión hasta dos siglos después. El catálogo estelar de Ulugh Beg, el *Zij-i-Sultani*, registraba 994 estrellas con una exactitud que asombraría a generaciones posteriores. Tycho Brahe mantenía una copia sobre su escritorio.

Pero los imperios no se construyen con luz de estrellas.

Su hijo, Abd al-Latif, había visto a su pad…

💡 El cálculo de Ulugh Beg del año sideral fue preciso con un margen de apenas 58 segundos—una exactitud que no fue igualada en Europa hasta los trabajos de Tycho Brahe, 150 años después.